Sus
viviendas llenas de historia han pertenecido a familias poderosas de Marruecos,
y durante ocho siglos, los mejores artesanos han venido de todo el mediterráneo
para construirlas y decorarlas.
Son hoy en día restauradas por los occidentales o los marroquíes
enamorados de estas casas jardines donde les acogen en la más pura
tradición de hospitalidad marroquí.
Representación temporal del paraíso en el mundo musulmán, el riad se ha enrequicido del arte andaluz para convertirse en el palacio que conocemos hoy.
Cuenta con más
de cinco o seis habitaciones y está acondicionado de modo que cada
uno puede encontrar " un lugar de paz " en un comedor o una terraza.
Para algunos de vos, el mejor recuerdo será haber aprovechado de las horas calurosas del día para participar en la confección de una tajine con la ayuda de cocinera para otras personas, los momentos pasados con su huésped que sabra hacerle compartir su pasión por la historia de su medina o sobre la pintura ingenua de Essaouira

Si a los hoteles anónimos prefiere los palacios auténticos, es seguramente en el centro de la medina, en un rivad varias veces centenario donde pasará sus vacaciones.

Una vez pasada la puerta grande, se adentra con emoción en el universo armonioso y protegido de un riyad.

En Marruecos, el sentido de la hospitalidad se considera como un arte de vivir.El personal del riad le acoge como a verdaderos huésped, con convivencia y profesionalismo.
Autenticidad